Felinos en la ciudad

En Argentina tenemos unas 10 especies de felinos que viven en estado salvaje. El más conocido y que se encuentra en peligro de extinción es el yaguareté. El más acechado por la población humana es el puma. Y después tenemos 8 variedades que se encuentran en su mayoría en terrenos selváticos o de montaña: el ocelote, el gato andino, el jaguarundí, el gato montés, el gato de pajonal, el margay, el tirica y el gato huiña, más chiquito incluso que los gatos domésticos.

Fuente: Felinos de Argentina

Pero no quiero hablar de los gatos salvajes en las afueras de la ciudad, sino de los gatos salvajes dentro de la ciudad, más conocidos como gatos domésticos o gatos callejeros. Aunque son la misma especie, aquí creo que debemos hacer una diferenciación en cuanto a sus comportamientos, porque tanto en su alimentación, su comportamiento como sus hábitos territoriales, son muy diferentes si son gatos de casa o si son gatos de calle. De hecho, podríamos hacer cuatro diferenciaciones a la hora de hablar de los gatos de ciudad; A) Los gatos puramente domésticos, que nunca salen de su hogar, que generalmente viven en un departamento y no tienen casi contacto con otros gatos. B) Los gatos domésticos que viven con sus dueños humanos pero suelen salir a dar vueltas por el barrio y siempre vuelven a su hogar. C) Los gatos callejeros que no tienen dueño, viven en la calle, pero suelen tener un territorio específico y tienen contacto con humanos. Se dejan acariciar, se dejan agarrar, se acercan a las personas y son cariñosos. D) Los gatos puramente callejeros, que técnicamente se llamarían gatos ferales. Son gatos más salvajes, casi no tienen contacto con los humanos (solo quizás con la persona que les da de comer), no se dejan acariciar ni agarrar y se muestran violentos si los exponemos a una situación de stress como intentar agarrarlo o ponerlo en una jaula o ponerle un collar (por ejemplo, si lo quisiéramos llevar al veterinario).

Lo que atrae de los gatos domésticos, es que a pesar de que guardan una lejana relación con sus parientes lejanos como lo pueden ser los leones, los tigres o los guepardos, todavía conservan esos genes innatos que los hacen moverse parecido a los felinos salvajes, en espacial a la hora de la caza, a la hora de afilarse las uñas, de jugar para fortalecer su cuerpo, y de dormir para guardar energías en la cacería.

la vida del gato callejero suele estructurarse en «colonias», esto significa que muchos de ellos viven en grupo y ubicados en un territorio muy concreto, donde disponen de sus espacios para resguardarse y de fuentes de alimentación a su alcance. La existencia de gatos callejeros, de hecho, ofrece beneficios a la comunidad, ya que evita que se propaguen otros animales en nuestro entorno como pueden ser los ratones o ratas.

Colonia de gatos en Banfield este

Vivo en Banfield, en un barrio con mayoría de casas bajas, cercano a la estación de tren y casi pegado a las vías. Estuve caminando por el barrio y lo que en su momento me parecieron casualidades, después me di cuenta que eran hábitos. Todos los días a las mismas horas encontraba a los gatos haciendo la misma acción una y otra vez. Todos los atardeceres, a eso de las 6 de la tarde, encontraba a la gata egipcia (o gata noruega) , muy peluda y de unos 18 años de edad, reposada en la puerta de la casa abandonada. El gato gris atigrado desde un techo preparado para ir a buscar el alimento que unas señoras del barrio dejan todas las tardes para que puedan comer los gatos de la calle. El gato negro es el más confiado y se deja acariciar. La gata multicolor que vive en lo de las señoras pero se la pasa en la calle y es ree confiada y mimosa. La egipcia no quiere saber nada de que la toquen, no deja que nadie se acerque a ella, salvo las señoras que la alimentan. Una mañana volvía de hacer las compras por el barrio y vi a mi gatito maullando y mirando para arriba. Miré para donde miraba mi gato, y arriba en la pared vi a la gata egipcia, atrapada entre los cables de púa tipo concertina (los puestos en circulo). Como no se dejaba ayudar y tiraba muchos arañazos tuvimos que llamar a los bomberos para que la vengan a rescatar. Por suerte no se lastimó mucho y a las semanas las heridas que tenía ya habían sanado.

También está la gata que le gusta apoyarse en los capos de los autos, en especial los autos con el motor todavía calentito. Y claro, como no, también está el macho alfa, en este caso un gato gris y blanco, bien cabezón, siempre como muchas heridas de guerra en la cara. Este también es muy desconfiado y no se deja ni tocar ni nada. Sería un clásico gato feral. Es el que más disgustos le puede causar los dueños de las casas, porque se la pasa dejando su fuerte orina para marcar su territorio, y porque no deja pasar ninguna gata en celo sin copular. Lo vi una noche con una gatita blanca y negra, también lo vi con otra gatita tricolor a una cuadra de distancia, y también con la otra gricesita. Diariamente merodea su territorio, más o menos siempre a la misma hora. Pasa por la casa del vecino, se trepa a la pared, baja donde está la pileta, camina por el pasillo del complejo, se va a la calle por la entrada del complejo, va a buscar las gatitas de enfrente de casa que parece que salen a recibirlo, se queda con ellas, y después vuelve a perderse por ahí. Sus hábitos son siempre los mismos. Se la agarra con cualquier gato macho que quiera reinar sobre su territorio, y siempre sale ganando. El gato macho amarillo varias veces se la agarró con el macho alfa y perdió las batallas, así que el amarillo asume su rol de gato relegado y solo espera una nueva batalla para algún día reclamar el territorio del macho alfa blanco y gris.

A la vuelta, yendo para el lado del cruce de vías, está el gato del ruso, que tiene dueño pero se la pasa afuera, y la gatita tímida, de pelo fino gris y el pecho blanco, que también tiene dueño, tiene su collarcito, pero se la ve super insegura. Igual, a pesar de estar insegura, se la pasa por la calle, así que tan insegura no está.

Mi gato, un macho de 11 años de color gris atrigrado, estaría dentro de la categoría A, porque como mucho sale al patio de mi complejo, pero nunca se va del territorio del complejo. El gato de mi vecino, un macho de 5 años de color amarillo atigrado, sería una categoría B, porque tiene collarcito, vive en lo de mi vecino, pero también le gusta treparse a las medianeras y perderse por los terrenos de otras casas vecinas. Tuvo varios encontronazos con el macho alfa del barrio, y siempre salió perdiendo, así que optó por no pelearse más con él. Solo lo respeta y lo deja pasar cuando lo ve.

Diario permanente de la colonia de gatos de Banfield este al lado de las vías.

Trataré de contar lo que veo de la colonia de gatos domésticos, callejeros y ferales. A priori, creo que la colonia puede tener unos entre 6 y 10 gatos. Igual, no todos alcanzan los mismos límites. El que más limites alcanza es el macho alfa. La gata egipcia esta viejita y solo se mueve sobre territorio seguro. Mucho más después del susto que paso cuando se quedó enganchada en los alambres de puas.

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