Viaje a Miami Beach

A Miami fuimos en 1993. Habíamos salido de la hiper inflación y estábamos en la época del deme dos. Lo que más recuerdo de esta ciudad son los shoppings, porque creo que nos la pasamos yendo de shopping en shopping. La playa y los lugares para recorrer apenas si los conocimos.

La mayor parte de la estadía estuvimos en Miami Beach, porque era donde nos alojabamos. Miami Beach es linda. Tiene una onda muy ochentosa, muy retro, bananera, tropical, que la distingue de toda otra ciudad. Casas de comidas de colores pastel, un looks de los años 60 que se siente en el aire, y un clima que es casi siempre soleado y caluroso que le asegura a los visitantes un poco de vitamina D.

  Lo más gracioso llegó al principio. Alquilamos un coche verde y no sé porque estábamos desesperados por ir a un shopping, así que casi que dejamos las cosas en el hotel y nos fuimos directo de compras. Cuando salimos del shopping no nos acordábamos como era el coche, solo nos acordábamos que era verde oscuro. Y había cientos de autos verdes oscuros en el playón que tenía varias cuadras de extensión. Tuvimos que esperar que se vaya vaciando el parking hasta que después de casi una hora pudimos encontrar nuestro auto.

 Si en Orlando lo principal era la recorrida de los parques temáticos, en Miami lo principal que hicimos fue una recorrida por Shoppings. Está bien que las cosas estaban bastante más baratas que en Argentina, pero no se si volvería a hacer lo mismo. Creo que los que estaban de moda en ese momento eran Sears, International Mall y el Aventura Mall. Nosotros principalmente nos volviamos locos con las camisetas de la NBA, las gorras, las zapatillas y todo tipo de artículo deportivo. Bruno se trajo la 33 de Pippen y yo la 23 de Jordan. Pensábamos que ibamos a comprar más cosas electrónicas, pero nos trajimos más ropa y zapatillas que otra cosa.

Mi vieja se pasó. Eligió para su estadía en Miami todas remeras de Silvio Rodriguez, bien en oposición al país del Tio Sam. Nosotros nos la pasábamos con remeras de Miami que comprábamos por 3 dolares. Silvio y Miami, una excelente combinación. Caminando por Miami nos encontramos al famoso Pintor argentino Perez Celis. Mi vieja se puso a charlar con el y hasta le regaló un poster firmado y todo.

 Mientras estuvimos en Miami paramos en el Holiday Inn de Miami Beach, pero después por fuimos unos días a Forth Lauderdale que era más tranquilo y tenía unas playas de aguas supertransparentes. Las playas de Miami Beach estaban bien, con unas arenas blancas impresionantes, pero era enero y justo habían tocado unos días de no tanto calor. Por una ventana del hotel teníamos una vista al mar, las playas y el amanecer, y para el otro la Collins Avenue (la avenida principal de todo Miami Beach), el lago, las palmeras y los fantásticos atardeceres.

Ibamos a comer a un restaurante llamado La Ponderosa. Ahí fue donde nos acostumbramos a mezclar pollo con Ketchup, algo bien estilo americano. Además adquirimos las costumbres de alimentación de allá. Comer cereales Kellogs con leche, tomar Gatorade. Hasta me hice fanático de una variedad de Coca Cola que había allá y que después llegó a la Argentina; La Cherry Coke. Estábamos más yankilizados que nunca.

El centro de la ciudad de Miami no la recorrimos mucho. De seguro ahora, casi 30 años después de que fuimos, debe estar mucho más mejorada y cambiada, pero como no conocíamos mucho, el down town se nos hacía oscuro. Una vez que bajaban las persianas los negocios el centro se volvía un tanto intimidante.

Hubo un suceso que nos marcó en Orlando y que intentamos aliviar en Miami. Jugaban los Orlando Magic del joven Shaquille Oneal y Penny Hardaway contra los Chicago Bulls de Michael Jordan y Scottie Pippen. Llegamos al Orlando Arena a comprar entradas de reventa y un señor nos ofreció dos entradas. Nosotros eramos tres (mi papa, Bruno y yo). No pudimos entrar al partido. Esa noche Ganaron los Bulls de Chicago 122- 106. Llegamos a Miami, pero los Heat no tenían ningún partido de local por esos días, así que fuimos a ver un partido de la NCAA de la Universidad de Miami. Nos quedamos con un sabor amargo, pero ya volveremos a tener revancha de ver un partido de la NBA.

Miami es el primer acercamiento de Estados Unidos para muchos de los latinos que quieren ir a Estados Unidos. De seguro tiene mil cosas nuevas para ver por estos tiempos, como la calle de los murales de street art, la famosa movida nocturna de bares en las terrazas de los edificios y otro tipo de opciones para otro target que no sea la típica familia que solo pasa por Miami para ir de compras antes de ir a Disney. Solo es cuestión de ir y animarse a conocerla. Hay mucha gente que vuelve enamorada del estilo de vida de Miami. Es solo cuestión de ir y probar.

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