Viaje al fin del mundo

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Cuando uno es chico no sabe muy bien los motivos por los que viaja. Más bien uno es un acompañante de sus padres. Yo tendría unos 8 años cuando fuimos unas vacaciones de invierno para Ushuaia con mi padre, mi hermano y mi hermana. Mamá no fue.  Íbamos a la casa de un amigo de mi papa que quedaba en el fin del mundo. En el medio del vuelo nos dijeron que no íbamos a poder aterrizar en el Aeropuerto de Ushuaia porque había mucha nieve y que íbamos a tener que parar en Rio Grande y de ahí tomarnos un bus hasta Ushuaia. Era el año 1988 y en el Aeropuerto de Ushuaia todavía se usaba un aeropuerto con la pista 16/34 que era muy corta y que tenía su aterrizaje o despegue muy próximo a la ciudad. No eran raros los desvíos, y en los últimos años varios aviones se habían despitado de la pista, algunos terminando en el canal de Beagle.

  Cuando llegamos todo era blanco. Había habido una nevada increíble y todo el pueblo estaba bajo el manto de un metro de nieve. Y siguió nevando por un tiempito. A pesar de eso paradójicamente yo casi no recuerdo haber pasado frio. Más bien recuerdo lo calentito que nos sentíamos en los lugares protegidos de la intemperie.

 El amigo de mi papa nos dio algo de ropa de abrigo, pero como no teníamos toda la ropa de abrigo que necesitábamos, el otro día nos fuimos a comprar unos trajes para la nieve de color rojo que usamos absolutamente todos los días en ese viaje y cuando nos volvimos no los volvimos a usar más.

Tierra del Fuego era la provincia sin impuestos. Donde todo estaba barato. Me acuerdo que compramos de todo y que yo no entendía bien porque. Fuimos a un negocio y empezamos a saquear todo como si estuviese regalado. Nos trajimos ollas, cubiertos, platos y un montón de cosas más.

 Los recuerdos que tengo son como extensiones de las fotos. A partir de una foto recuerdo el momento. En una foto estábamos en un catamarán y el viento nos crea un efecto en el pelo y lo tira para un costado. El pelo de mi viejo lo hace parecer a Leono, el de los Thundercats. Ahí creo que estábamos haciendo la excursión en Catamarán por el canal de Beagle, viendo lobos marinos y un mar embravecido.  Otra foto ya estamos más tranquilos adentro del catamarán tomando una chocolatada. Eran esos pequeños placeres que eran la gloria misma.

 Otra foto estamos en el centro de Ski Las cotorras. Eran nuestras primeras clases de ski pero enseguida le agarramos la mano y hasta pudimos hacer unas cuantas bajadas a una velocidad coherente. Había una capa de nieve gigante que en algunos lugares superaba los 2 metros, por eso había que tener cuidado por donde andar.

Y así pasamos una semana entre la nieve, las montañas nevedas, las cabañas con calefacción a leña y los viajes por el fin del mundo.

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