Defe Campeón

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Creo que pocos nos tenían confianza. Capaz que no nos consideraban un buen equipo, pero desde diciembre de 2013 nos estábamos juntando a tirar al aro, más por pasión que otra cosa, pero estábamos ahí, con calor pero contentos. En enero y febrero seguimos yendo, y cuando llegó la hora de armar el equipo para el año, nos dimos cuenta que éramos 11 que íbamos a tener que luchar para que las cosas anden. Y nos presentaron al que sería nuestro entrenador; Jonny, que de entrada nos aclaró que él no estaba para hacer amistades, sino que estaba para entrenarnos y dirigirnos. El nos impuso disciplina e intensidad  para afrontar los entrenamientos, y sabiduría e inteligencia para afrontar los partidos. Rindiendo un 110 % en los entrenamientos, con un 100 % para el partido estaría más que bien.

Rodri, Pato, Nico, el zurdo, Erik, el cabe, palito, Fede, Iván, Nico, Leo y yo nos tomamos en serio la idea del equipo, y nos propusimos que ese grupo de amigos también podía ganar.  La temporada empezó bien, porque veníamos con muchas ganas de jugar, pero enseguida algunos malos resultados tiraban el equipo abajo, y junto a las lesiones de algunos chicos nos hacían dudar de continuar por el buen camino. Además nos quedamos sin cancha para jugar de locales porque la tenían que arreglar, así que de pronto nos habíamos encontrado con una seguidilla de 4 derrotas seguidas, sin poder entrenar en nuestra cancha, y yendo a entrenar a la cancha alternativa de Talleres de Escalada, que en las noches de frío en pleno invierno había que ir con gorro de lana a entrenar ahí.

 Pero el equipo aguantó, los partidos pasaban y la garra y el corazón que poníamos hacía que a pesar de las derrotas el esfuerzo valiera la pena, como cuando fuimos a Montegrande. Y ya en la segunda mitad del año, con la cancha nueva del Defe para volver a usar, el equipo recobró más fuerza. Además se nos sumaron dos juveniles que le dieron nueva sangre y energía al equipo. Rodri y Tomi nos dieron una mano tremenda. Y cuando le jugamos a Bernal, el mismo que hacía unos meses nos había ganado por 40, le jugamos con tanta garra y corazón, que le pudimos ganar. Y ahí nos dimos cuenta que el equipo estaba más vivo que nunca.

Los partidos pasaban, las victorias eran más que las derrotas, los entrenamientos eran cada día más intensos y a conciencia, y llegado el final del año, nos dimos cuenta que podíamos quedar entre los cuatro primeros, y que el sueño de las semifinales era posible. Las semis contra Independiente de Avellaneda fueron un capítulo aparte, porque jugamos solo un cuarto (lo ganamos 24 a 21) y ellos retiraron su equipo, porque aún metiendo jugadores no permitidos seguían perdiendo, y quisieron meter otro jugador de primera A que no estaba habilitado para jugar. La frase que quedará para la historia, será la de Leo Coira al grito de “Martochi no juega!!, me están tomando de boludo a mí!!”.

  Con el resultado a nuestro favor, la final estaba ahí, y sería contra Lanús, de local. Lamentablemente nuestro jugador franquicia no podía estar presente, pero el equipo si lo estaba, así que salimos a comernos la chancha. Lanús tenía un equipo corto pero muy fuerte, y a pesar de que llegamos a sacar una ventaja de 15 puntos, faltando 20 segundos ellos nos ganaban por 2. El partido fue a un tiempo suplementario para el infarto, y finalmente terminamos ganando 71 a 68. Campeones. Defe campeón. Defensores de Banfield, mi club de barrio, el que me vio nacer, donde crecí, aprendí, me divertí, y me emocioné, después de muchos años sin jugar el club, volvía a darme este hermoso regalo.

 Quedará un hermoso recuerdo del último partido, y cuando estemos en un asado de navidad dentro de muchos años contaremos las anécdotas más graciosas de los partidos, pero mirando para atrás lo que más rescato es el espíritu de equipo, las ganas de jugar a pesar de las adversidades, y como siempre había un jugador que se agrandaba cuando otros estaban en una mala noche, como nos complementábamos a pesar de las deficiencias. Eso es lo que hace a un equipo. Que cuando un este mal, haya otro capaz de luchar por él. Cinco jugadores funcionando como uno solo; equipo, equipo, equipo. Ninguno es más importante que el resto.

 Gracias muchachos!!!

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