Mini es amistad

Seguramente el  gusto por los viajes de cada uno viene como consecuencia de muchas causas que produjeron el efecto de querer viajar. En mi caso, una de las causas de amar los viajes seguramente viene como consecuencia  de mi amor por el básquet, y los mini encuentros que tuve durante mi infancia por todo el país.

 Para el que no sabe de qué estoy hablando, les cuento que cuando de pequeño jugué al básquet en el Club Defensores de Banfield (y aún hoy, 30 años después, sigo jugando!). La cuestión es que en la Argentina el básquet es importante  a lo largo y ancho del país, y como manera de socializar y compartir experiencias con otras regiones del país, se propone que los clubes de afuera del Gran Buenos Aires visiten a clubes de la región metropolitana. Son tres días por lo general que muchos clubes de todo el país se acercan a Buenos Aires con sus categorías más pequeñas ( pre mini, chicos de 5, 6, 7, 8 y 9  años, mini, chicos de 10 y 11 años, y ahora también pre infantiles, chicos de 12 y 13 años.  El sistema es que cada club de la región metropolitana de Buenos Aires “aloja” a un club del interior de Buenos Aires o de otras provincias del País.  Y dentro de cada club, cada familia de chicos que juegan al básquet, alojan a un chico que viene de afuera.   Por suerte me tocó vivir y presenciar muchísimos mini encuentros, recibiendo gente de Tucumán, Mendoza, Rio Negro, Neuquén, Carmen de Patagones, Chivilcoy, Formosa, Santa Fe, Córdoba, y La Pampa. Tengo los mejores recuerdos de estos mini encuentros.

 Al mes más o menos, ocurría lo contrario, y es ahí donde mi espíritu viajero cobra ascendencia, porque debíamos devolver la visita, entonces apenas ellos se iban a sus casas, ya nos poníamos a planificar la visita a la provincia que nos tocaba. Recuerdo con mucho cariño los chicos que nos alojaron en todos lados, dando hasta lo que no tenían para que los pequeños estemos a gusto. Siempre la primer comida que les hacíamos (y que cuando devolvíamos la visita también nos hacían a nosotros) era milanesa con puré, porque probablemente era la única comida que les gustaba a todos los chicos, y que de seguro les iba a sentir a gusto.

  El básquet servía como excusa para una unión de clubes que quedaban hermanadas de recuerdos de por vida, y le agradezco mucho a mi deporte haberme dado esa educación de la amistad entre pueblos. Jugábamos partidos entre los equipos, pero muchas veces terminábamos jugando mezclados, para propiciar la unión que se había creado.

 Como última anécdota, recuerdo un mini encuentro en que recibimos a un club de General Roca, y como faltaban alojar a chicos, a mi casa fueron 5 chicos, de los cuales 3 eran hermanos; Juan, Pedro, y José y los otros dos también, Luis y Alejandro. Cuando mi hermano gemelo y yo devolvimos la visita conocimos a las otras 3 hermanas que tenían; Ana, María, y Clara. Imposible olvidarse de ellos y de sus nombres.

 El mini básquet es amistad. Y viajes, y recuerdos imborrables. Vaya un recuerdo para aquellas épocas por suerte por estos días vuelven a florecer en mi club de barrio. Y justamente recibiendo un equipo de tucumán, como mi primer mini encuentro. Es que la vida se empeña es seguir dando vueltas y vueltas…

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