Energías renovables para Tilcara

En 2004 fuimos un grupo de Energías Renovables, un seminario que estaba haciendo para graduarme de licenciado en geografía. Nuestra idea era pasar por el Pucará de Tilcara, ir Rio arriba hasta la escuela de Alfarcito, mucho más allá que la medianamente famosa “garganta del diablo” ahí en Tilcara, y llegar hasta la escuela de Alfarcito, para ver cuales eran las problemáticas más comunes que se observan, y lo más importante, que es lo que hay que hacer para solucionarlo.

Comenzamos siendo 7 ; Pablo, Leo, Palo, Vale, Mariana, Yami y yo. Y casi no salimos ni de Retiro, porque había sobreventa de pasajes. 3 horas después de lo previsto partimos a Jujuy, donde con suerte nos encontraríamos con Paulita, que también llegaba. La cosa fue así entonces el sabado a la noche,y empanadas, cerveza y vino mediante llegamos a la residencia de tilcara, en medio del Pucará. El domingo 10 de octubre se completó todo el grupo a la noche, pero ántes un grupete nos fuimos a Purmamarca, a caminar y también a pachorrear.  La imagen es nosotros tomando mate y mirando para arriba.

Tilcara es el típico pueblito del norte argentino. Ahí tocó Divididos con Ricardo Vilca en un épico recital ya sin igual porque Vilca se nos fue hace un par de años. Además ahí está la Residencia de Tilcara de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA, un hogar para todos los estudiantes de Filo y un motivo para estudiar las problemáticas del norte argentino, como por ejemplo la dinámica de las escuelas rurales en pueblos y comunidades aisladas, el aprovisionamiento de energía renovables, los problemas territoriales que datan de antaño, y las crecidas del río Huasamayo y los asentamientos precarios al margen del río.

  El lunes ya entramos a trabajar; eramos tipo 20 los cuales nos dividimos en algunos grupos; unos se quedarían en el casco urbano, otros nos iríamos a la cuenca media del río Huasamayo, y otros se enfermarían y otras yerbas. Ya a la tarde, en las compras, hicimos una inversión que se convertiría en hábito; compramos una damajuana se 5 litros, la cual fue religiosamente tomada entera y recargada día tras día, para no perder la costumbre. Ya el martes nuestro grupo se puso las pilas. Emprendimos viaje a las 8 de la mañana y tras varias horas de caminata llegamos a la escuela de Alfarcito, que se convertiría en refugio por aquellos pagos,  tanto física como efectivamente. Durante esas horas de caminata me entretenía mucho charlando con Mariano o con Paula, y además disfrutaba  de la compañía de Yami, que se volvió mi mayor compinche en el viaje. Ese día nos echaron de los campos de Alicia Valdez, pero igual estuvo bueno, y además divisamos un regimiento de chicos del nacional en medio de la quebrada de Zanja.

Yami, paulita, Pablo, Luis y yo encaramos durante unos cuantos días rumbo a la escuela de Alfarcito, una caminata de algo así como 2 horas. Muchos nenes del pueblo o cercanos al pueblo hacen todos los dias ese camino, porque como es una escuela rural les dan desayuno y almuerzo, y despues de media tarde se vuelven. Durante el camino, Luis, nuestro profesor, nos iba con tanto alguna de las cuestiones a resolver en esa zona; tenencia de la tierra; los grandes terratenientes tientan con el dinero en efectivo y fácil a un campesino con tierras, pero apurado por conseguir dinero rápido. En ese comercio totalmente desleal el campesino, tentado por el diablo, accede y se queda sin tierras, y el gran terrateniente ahora le “alquila” una parte de su terreno hace hasta hace poco el que tenía medio valle ahora tiene unos billetes que le sirvieron para vivir un par de años, pero sin su propia tierra. Cuando el gran terrateniente se canse de él lo va a hechar y ese campesino será un desterrado más.

El agua siempre corrió libre por la quebrada, pero ahora el terrateniente de aguas arriba decidió hacer un dique y los pobladores se quedaron sin saber cuando van a tener agua.Esos días en los caminos de Alfarcito caminamos durante la mayor parte del tiempo, compartimos unos días de clase con los chicos en la escuela, comimos churqui, salada y cocida al sol, y nos sentimos parte de toda esa problemática que viven en el NOA.

  Para el miércoles los chicos de la escuela nos habían invitado a comer la fabulosa sopa diaria, y el arroz con charqui (carne cocinada al sol). Los más valientes, comandados por Luis, nuestro profe, seguimos caminando en busca del Hotel de Álvarez Prado, hasta mantener una ridícula conversación con el cuidador. A la noche Leo se mandó un guisito con Vale y nos dejó pipón a todos. Los días eran bien soleados y las noches no tan frías como las habíamos imaginado. Era difícil vernos todos juntos de día, por lo que a la noche se armaban grandes charlas que se extendían hasta las y pico de la noche entre pibes urbanos y los rurales (y Pablo y Palo, de Maimará).

Ya para jueves salieron unas empanadas bastante buenas, hechas en el horno de barro. El viernes todos seguían trabajando, pero yo tenìa pachorra y me quedé mateando al sol en la residencia, y después Yami y yo nos encontramos con Vale, Leo y Mariana en el centro. Si hay elementos para rescatar en el viaje esos son el mate, el vino, las empanadas de carne, la cerveza Norte y los vacíos llenos. A la noche nos fuimos pa´ Maimará a ver a Coroico, y si hay algo que abundó, eso fue la cerveza. Ahí se formó la unica parejita del viaje (pablo paula).  El sabado a las 7 de la mañana Vale, Pablo y Marjana se fueron a Santa Victoria Oeste en busca de aventuras. Paulita también se fue de Mañana, luego la profe Argelia y Mariano, luego las maestras, Silvia, Ana y Laura. Palo también se había ido con Mariana  a Santiago. Y despés Analía, Maru, Cecilia y Luis partieron rumbo a Baires. El sábado a la tarde solo quedábamos Diana, Loli, Yami, Leo y yo y nuestra tranquilidad. Pero luego leo se fue. Ya el semianrio había pasado, la residencia estaba vacia, nos quedaba grande y nuestras ideas en blanco. Por eso ese día lo único que hicimos fue hablar, matear, caminar, y caernos en nuestras cosas.

 El último día fuimos a las salinas grandes. Me agradó mucho compartir ese día con ellas tres.  Lo de la odisea pre-salinas la cuento simple; 11hs nos cagó un remisero que nos iba a llevar, 12,40Hs, nos cagó un micro que nos iba a llevar a Purmamarca, pero se rompió, 14 hs con cagó el otro remisero que nos estaba llevando y nos dejó en el medio del camino durante una hora y media. Al otro día también se nos rompió un micro, pero ya estabamos más allá del bien y del mal, asi que no nos afectó mucho. Por último restaba encontrar pasajes a Baires, que habia pocos, pero por suerte Flechabus se apiadó de nosotros y viajamos como duques hasta Retiro con pelis y en los mejores asientos.  El martes en Baires terminó el viaje de estudio, uno más de los inmejorables recuerdos de mis estudios de geografía.

 

 

 

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