El Soberbio

Fuimos 38 los que salimos el sábado 14 de octubre del 2000 de la facu, de los cuales la mayoría eramos estudiantes de geografía, y la mayoría creemos que estos viajes son muy importantes para nuestra formación . Luego de dormir en el micro, al despertarnos con el amanecer, ya pudimos observar los típicos suelos rojos laberíticos, que distinguen el lugar, los yerbatales venidos a menos en Misiones, y  la gran biodiversidad . Nos sorprendimos por lo verde del lugar, me sorprendì por los cebùes que reemplazan a las vacas, y nos asustamos todos por los movimientos que hizo el micro en los últimos trayectos del recorrido.

 Llegamos. En un primer pantallazo del área, hay que decir que deslumbran los desniveles dados por la erosiòn fluvial, junto a sus verdes, sus aves, sus arroyos, y su sinuoso rìo  Uruguay. La población es muy nueva ya que el pueblo solo tiene unos 50 años,  tiene familias de origen polaco, alemàn y rumano, ademàs de los brasileros y argentinos que componen lugar. Mientras uno camina por la avenida Rivadavia (del Soberbio), se puede sentir ese aroma como a limòn con agua en la zona , producto de la producción y extracción de una planta llamada citronella, que junto con el tabaco son su principal fuente de abastecimiento económico.

A la hora de trabajar no nos quedamos atrás. Hubo un día para cada grupo, los cuales eran el productivo, el espacial, el social, el histórico, el político administrativo y el ambiental. Analizamos las producciones del lugar, entre ellas la tabacalera, la producción de esencias, la maderera,  la de yerba mate, y la de citrus, entre otras. Luego visitamos y entrevistamos a representantes de diferentes instituciones, entre ellas escuelas, gendarmería, el hospital, la municipalidad, radios, delegación de bosques, delegación de asuntos agrarios, etc. Una tercera actividad fue el realizar un muestreo bien aplicado sobre la población del lugar, censando al 10% de la población, para obtener cifras de la calidad de vida de las personas.  El grupo espacial realizó un informe sobre la circulación de personas y transporte sobre dos avenidas . A la tardecita-noche algunos grupos se juntaban y discutían sobre lo que se había visto durante el día. Los últimos das estuvieron a cargo del grupo ambiental, observando la reserva de Yabotì, sus selvas y sus geoformas. El grupo social hizo lo propio , al concurrir a una escuela rural y visitar  una población guaranì, la tribu Ya-Yì. Todos trabajamos hasta el último día, y exceptuando que no se pudo ir a los saltos del Moconà porque estaban crecidos, y no se iban a ver, se cumplió con casi todos loa objetivos del viaje.

  Lo bueno que tienen estas salidas, es que no solo se trabaja, además se conoce gente, porque tratamos de estar unidos en todo momento, y además hay tiempo para divertirse y disfrutar. Nos deslumbramos con las cascadas y los saltos que vimos (y nos divertimos con las guerras de barro),  nos maravillamos con el viaje en catamaràn por el río Uruguay y el Arroyo Soberbio, nos deleitamos con la música que nos ofreció la gente de allá, y por no ser menos también disfrutamos de fiestas organizadas por los soberbianos y fiestas organizadas por nosotros en una fascinante y deslumbrante arca de Noé.

 Hay momentos que no se olvidan, como el de ver a los chicos de transporte contando cochecitos en plena lluvia, el viajar en camiòn por la selva esquivando charcos y ramas, el saludar a los lugareños con un abrazo que  pareciera que uno los conoce de toda la vida, la memorable actuaciòn de un inteligente e inspiradìsimo Lipo para hacernos reír un poco, los desayunos con vista hacia el pueblo, las picaduras que nos dejaron los mosquitos, y otras tantas cosas màs.

Las noches comenzaban en el Soberbio y yo quera grabar momentos de la vida y del lugar en alguna parte, por eso escribo estas líneas. Creo que el hecho de ir al Soberbio es solo una excusa para poder crecer. Uno aprende muchas cosas estando en el lugar donde tiene que estudiarlo, pero creo que el mayor ingrediente que tienen estos viajes es el social, el de la integración, el del dialogo con la gente que estudia algo parecido a lo que estudia uno e intercambia experiencias y sabidurías. Yo aprendí tanto del lugar como de mis compañeros. La integración es fundamental y estos viajes son parte de eso. 

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