Rosario

Donde va la gente y su corazón 
donde van los años y este dolor 
y donde voy yo… no me importa ya 
vengo de dos ríos que dan al mar. 
Parte del aire 
Ya allí van… solo solo 
en libertad.

Parte del aire, Fito Paez

Fito Paez ya me la había pintado a su ciudad en algunas de sus canciones. “Caminando por Rosario… dando vueltas por ahi… caminando por Rosario, siempre vuelvo a sonreir…”. El negro Fontanarrosa también en algún cuento y en su pasión canalla me había contado algo de esta ciudad al lado de un río. Y el che, y Baglietto, Olmedo… eran muchos los motivos por los que volver a la ciudad del monumento a la bandera, esa ciudad al lado del río que no es capital de provincia, pero que sin dudas es una de las ciudades más importantes de Argentina.

 No quería planes. Simplemente hice mi mochila, me fui a Retiro, y saqué el pasaje para el primer bondi destino a Rosario o cerca. En unas horas ya estaba mirando el monumento a la bandera y observando el Paraná de fondo. Creo que lo que más hice en Rosario fue contemplar el río; ver las embarcaciones gigantes pasar con sus containers traídos de cualquier parte del mundo; mirar la otra orilla, y tratar de entender porque todos los jóvenes se juntaban junto al río para socializar y hacer deporte. La respuesta no tardó mucho en responderse sola. No solo es un lugar con una vista fabulosa, sino que el aire del río es mucho más agradable que el de una ciudad, y además las condiciones de la costanera restaurada y linda para caminar y andar en bici sirven de excusa perfecta para encontrarse a tomar algo o ir a charlar al río con amigos.

A diferencia de la remodelación de Puerto Madero, que fue pensado como un complejo de oficinas multinacionales y restaurantes con precios prohibitivos, la remodelación de los galpones del Puerto de Rosario fue pensada para los jóvenes  y las asociaciones pensadas en los jóvenes, como centros culturales y ese tipo de cosas. Por ejemplo, el Parque España, uno de los puntos de encuentro de la Costanera, es una institución sin fines de lucro orientada a la difusión de las expresiones contemporáneas del arte y de la cultura.  Desde la tardecita, tipo 4 de la tarde, hasta la medianoche, y mucho más si el día y la noche esta linda,  toda la costanera estará acompañada de muchos chicos y chicas tomando mate, andando en skate, corriendo, andando en bici, compartiendo una bebida, o simplemente charlando frente al río. El parque España oficia como punto medio, donde hay unas escalinatas que los equipos de running no se cansan de subir y bajar constantemente.

 Miércoles al mediodía en la costanera; el calor es insoportable, pero la brisa al lado del río es super agradable, y mucho más debajo de un árbol. El horario de almuerzo va acercando la gente a la costanera, y de pronto podemos hacer una caracterización de los personajes; como todavía la ciudad está en auge de nuevas construcciones de cara al río, los obreros de la construcción buscan al mediodía una buena sombra de descanso debajo de un árbol para tirarse un ratito de siesta. Muchos chicos que parecen universitarios se van con la bici y se ponen a estudiar en el pastito, en algún lugar fresco y a la sombra. Algunas chicas buscan lo contrario y en la hora de almuerzo de su trabajo se tumban al sol por un ratito, buscando el calor del verano. Muchos chicos y chicas llevan a sus perros a que corran en el parque. Rosario vista desde el río parece una ciudad habitada por mayoría de jóvenes. Es la ciudad que atrae a los jóvenes que se aburren en los pueblos pequeños cercanos a la ciudad, o que van ahí porque hay trabajo. En el hostel donde paré había como 10 chicos que eran de las ciudades cercanas a Rosario, y que habían llegado allí por diferentes motivos. San Nicolas, Iriondo, Caseros, Casilda, Marcos Juarez… Una chica de 19 años que era de San Nicolás y se iba a Rosario durante la semana a estudiar derecho en la facultad. Otro chico también era de San Nicolás, jugó al basquet en Regatas de San Nicolas, un equipo de Basquet que estuvo mucho tiempo en liga nacional, y con 15 años lo llevaron a entrenar en primera, pero eligió el camino de las salidas nocturnas y las cervezas de más, y el básquet profesional quedó en el olvido. Una chica de Casilda que era enfermera y se había tenido que mudar de la ciudad porque el marido la maltrataba y encima la perseguía. Otro de los que estaba en el hostel era panadero, estuvo casado, tuvo un hijo, pero después se separó y la mujer le prohibió ver a su hijo. Hacía más de 3 años que no lo veía. Y otro era motoquero y guitarrista, y otro era un gay arquitecto trabajador on line, y otra francesa en busca de una vida en Sudamérica, y la lista seguía y seguía. Por suerte eran todos unos locos lindos que se la pasan entre las habitaciones de “la insoportable levedad del ser”, la “habitación de la risa y el olvido”, la habitación de “La inmortalidad”, y la habitación homenaje a su último libro, “La despedida”. Por si no lo dedujeron todavía el hostel donde estaba parando era el “Kundera hostel”.

Rosario tiene muchas historias que contar, pero esta vez yo escuché las historias de la costanera, de los chicos de las cercanías a Rosario, y las historias del río Paraná por la tarde noche, que es tan encantadora que enamora.Al otro día llovía a cántaros, había viento, las puertas y ventanas se cerraban con fuerza, y yo decidía que era momento de partir a conocer otra ciudad con el nombre de un río; El Paraná.

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