Noroeste Argentino

Bueno, después de todo, acá estamos en el NOA disfrutando de nuestras merecidas vacaciones Bruno, Guille, el abuelo y yo. Recién hoy , 7 de enero, desde la residencia de la Facultad de Filosofía y Letras, en el Pucará de Tilcara, me pude poner a escribir y relatar historias de lo que está siendo nuestro viaje; esto explica a las claras que el viaje está siendo movidito y al os pedos. Pero primero tengo que empezar desde el principio : Salimos el 01/01/01 (queda buena esa fecha) a las 21 hs desde Retiro rumbo a San Miguel de Tucumán, lugar que llegamos el 2 de enero en un viaje tranquilo, donde el chofer nos dio el control remoto de la video y nos dejo encargados de poner los videos.

 Ya en San Miguel de Tucumán, salimos a recorrer la ciudad para ver, entre otras cosas, la “casita ” de Tucumán, que la verdad que no es más que una casita con gran pasado histórico. Fue en la plaza de Tucumán donde nos encontramos por primera vez con los amigos de Guille; ellos eran el campeón, Dieguito, Bachi, Guille y el negro. Con ellos compartimos casi todos los días que estuvimos, inclusive hoy. Después de estar en S.M.de Tucumán partimos hacia Tafí del Valle en un deslumbrante viaje donde se podía apreciar la abundantemente biodiversidad de la selva de las jungas, los arroyos, ríos, los caminos de cornisa, las piedras raras, etc.  Ya en Tafí nos quedamos enfrente del camping, en el patio de la casa de una señora, en donde también se quedaron unos grupitos de chicos más que los seguimos viendo  hasta ayer, pero ya no creo que los veamos más. Estos grupitos eran, primero uno de chicas (Cora, Sabina y Paula, la tetona), otro grupo de sombreros (copados), otro grupo de chicas, tres estudiantes de trabajo social , de Bahía blanca, y finalmente oro grupo de chicos.

 De los dos días que nos quedamos en Tafí, uno la pasamos en  El mollar, un pueblito cercano ( no tan cercano como suponíamos; intentamos ir caminando y de casualidad nos llevó una camioneta, sinó, no llegabamos más).  Allá fuimos al lago, nos metimos en el lago, y nos empapamos todo con la tormenta que se largo, que nos agarró en un intento frustrado por volver a Tafí.  Por suerte luego pasó el micro. De Tafí me quedo con la tranquilidad del lugar y con sus paisajes llenos de verdes.

 El 4 de enero partimos a Cafayate, también con los chicos Pro, y paramos en el camping de Luz y Fuerza. Allí fuimos a visitar las bodegas de Vasija Secreta (80 ha, me gustó el vino blanco) y la de Michel Torino ( 400ha) mucho más grande y más moderna, ( mejor el tinto, en medio de una charla con el guía que era un cago de risa. También estaban las de Río seco y las de Etchart Privado, pero no fuimos. Al otro día fuimos en busca del río Colorado y de la cascada en medio de los Valles Calchaquies. El río lo encontramos, pero la cascada nos costó un huevo y medio encontrarla, y solo pudimos ver un par de saltos porque ya más arriba se ponía fulero para escalar. Ya al final del día estábamos todos los mismos que en tafí, y además tres hiponas, Ailín, Andrea y Gabriela, que eran psicólogas y estaban voladas todo el tiempo.

 El 6 de enero, día de reyes, fue un parto, porque fuimos para todos los winnes.  Primero salimos de Cafayate a Salta la linda, anduvimos en teleférico, recorrimos la ciudad, nos frustramos en el intento de darnos la vacuna contra la fiebre amarilla, y luego nos fuimos a San Salvador de Jujuy, donde tuvimos que decidir rápidamente si íbamos a Calilehua o no (al final no era rentable para el viaje), y partimos en seguida para Tilcara, vía Maimará y Purnamarca ( o al revés) . Llegamos al mítico y místico pueblo de tilcara,el cual me sorprendió gratamente. De la primera noche me quedo con la esquina de la plaza, en un lugar llamado La Peña, en donde se cantaba, se contaban cuentos, se comían unas empanadas bárbaras y en donde afuera  del lugar unas mágicas “chinas” bailaban el folklore al compás de la música. 

 Debo decir que  esa primera noche la pasamos en el Camping ” el Jardín”. Ya el 7 de enero, día que escribo, amanecimos casi  todos fracturados, hechos mierda, solo zafaban Bachi, el abuelo y Guille (el gordo). Hasta las 3 de la tarde más o menos seguíamos todos igual, luego algunos decidimos ir a las cabañas de la UBA, otros fueron al médico en busca de suero (al final fueron 4 los que ligaron suero), y otros se fueron al Pucará a recorrerlo. Nos juntamos los 9 para recorrer el Pucará, y luego, por fin , nos alojamos en las cabañas de  Filo, en donde me emocioné al ver en al registro de visitantes a tanta gente conocida que estuvo exactamente en ese mismo lugar solo un par de meses atrás. A la noche nos fuimos por ahí a caminar y a escuchar un poco de folklore en la peña, y  después a dormir.

 El 8 de enero me levanté temprano y me fui a recorrer el Río Huasamayo hasta la garganta del diablo, que no me pareció gran cosa. Ya al medio día nos fuimos los 9 hasta Purnamarca, un pueblito hermoso, chiquito, y rodeado de unos cerros con unas formas muy particulares, con figuras caprichosas y figuras por doquier ( aquí es donde se encuentra el cerro de los siete colores). Luego de una comida que nos llenó a todos, que incluía tamales, empanadas, cazuela de cordero, locro y demás, nos fuimos a dar un paseo por el pueblo, donde conocimos a Cecilia (otra tetona). La vuelta la hicimos a dedo y por suerte nos alcanzaron a todos hasta Tilcara.  A la noche el abuelo (cocinador oficial) se cocinó un guiso para 9 y después, como llovía, dormimos todos en nuestra habitación.

 El 9 de enero nos fuimos para Humahuaca, donde comenzaría otro día de locos. La cosa, para hacerla corta fue más o menos así: Casi perdemos el bondi de las 14 que nos llevaba, vimos el trópico de capricornio. En Humahuaca, comimos, armamos las carpas, dimos una vuelta, hablamos con un guía, desarmamos las carpas, caminamos con un perro, llovió, lluevió mucho, se cortó la luz, tomamos un bondi a La Quiaca, dormimos en la calle hasta el 10 de enero, cruzamos la frontera, decidimos entre 16 argentinos, tomar un bus particular que nos lleve Potosí, después de 13 horas de un viaje insoportable y cansador, llegamos a Potosí , donde nos alojamos en el residencial Sumaj, y luego, por fín , a descansar.

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