Creciendo junto a Pearl Jam

Tenía días de vacaciones por el trabajo, estaba totalmente relajado mirando un jacarandá y un árbol de algarrobo, con las sierras detrás, tomando mate en la cocina de un hostel de San Marcos Sierra, Córdoba,  pero debía emprender el regreso a la ciudad, y pocas veces como esta, el regreso no me llenaba de angustia, por me estaba volviendo a la ciudad de la Furia para ver a Pearl Jam.

Recuerdos de la adolescencia

 Ir a ver a la banda de Eddie Vedder me llena de recuerdos de la adolescencia, y me recuerda el crecimiento que fuimos teniendo. Fui con mi hermano, Diegu y Ana, su mujer.  Más de 20 años después de que Diego nos preste el disco Ten a mí y a mis hermanos de una banda que nos conocíamos y que nos rompió la cabeza de movida, volvíamos a un estadio para ir a ver a la banda que nos emociona. El tiempo pasó, mi hermano ya tiene dos hijos, Diego ya tiene 4, y al volver a ver a Pearl Jam y ponernos las remeras del muñequito todo parecía volver a los 90, saltando y haciendo pogo con nuestros pelos larguisimos mucho más abajo de los hombros (como lo tenía Eddie Vedder). Los pantalones combativos, las camisas a cuadros, y las remeras negras poblaban el campo.

 La banda creció, los músicos están ventipico de años más viejos, pero la fuerza y la emoción para contagiar la siguen teniendo. Viajando en el auto con los chicos recordábamos la primera vez que vinieron en el 2005, histórica y recordada presentación, y ahora, más de 10 años despues, ya es la cuarta vez que los ibamos a ver y se había convertido en la más linda de las tradiciones rockeras que pudimos tener.

 Le veía la cara a Eddie Vedder y sus compañeros y era como un repaso de los años. Las arrugas en la cara, la fuerza intacta, ya no se cuelga del escenario a 5 metros del piso, ni se tira a hacer pogo en el medio de la gente, pero el tipo sigue contagiando pura emoción y sentimientos.

Lo mejor de Pearl Jam es que a medida de que los fui conociendo, me fui sintiendo más identificado con ellos. No es una simple banda que hace pogo y toca la guitarra fuerte. Sus letras estan cargadas de contenido y mensajes, se unieron a causas a favor del cuidado del medio ambiente, la violencia de género, y Eddie disfruta del amor por la naturaleza, del surf y del básquet, cosas en las que me siento identificado también.

 Pasaron las clásicas Alive, Black, Evenflow, y Jeremy (todas del disco Ten, si no tienen discografía del Pearl Jam, les recomiendo empezar por ahi), y después de más de 3 horas de recital, nuestras caras de todos los que estábamos ahi se llenaron de felicidad y emoción. Una parejita se agrazaba emocionada después del recital. Historias mínimas y ajenas que me encantan. El chico la había tenido en hombros durante casi todo el concierto.  El recital había cumplido con creces. Simplemente gracias Pearl Jam, estos pequeños momentos son los que voy a recordar por bastante tiempo.

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