Buenos Aires

Para entender a Buenos Aires habría que mirar hacia el Río de la Plata. Quizás un buen lugar donde sentarse a hablar, bien temprano a la mañana, mate por medio (y si hay medialunas mejor), pueda ser el cruce entre el camino de los sauces, el camino de los plumerillos, y el camino de los alisos, ahí en la Reserva Ecológica. Desde ahí vemos el río, estamos entre arboles, pasto y escombros, y el silencio solo es interrumpido por los pájaros. Empezamos ahí, mirando al rio/estuario/mar porque la mayoría de los habitantes de Buenos Aires descienden de los barcos, de las grandes oleadas de inmigrantes que llegaron de Europa para poblar el sur del continente americano, y escapar de las hambrunas de sus países.

 Claro está que leyendo libros de historia uno puede saber sobre el pasado de un lugar, pero estando en el lugar la forma de entender lo que te cuentan se incrementa en creces. Como soy geógrafo me gusta entender la formación de una ciudad que desde sus comienzos tuvo destino de grandeza, por ser la desembocadura de un rio que servía de transporte de materias primas, que tenían como destino Europa. Ya lo dijeron los Fabulosos Cadillacs, somos agua de río mezclada con mar….

 Terreno ganado al río.

Sigamos tomando unos mates, pero esta vez cerquita al puente de la mujer, esa obra de arte moderna que simula a una pareja bailando un tango. Desde ahí se pueden ver los 4 diques que nos dieron fama mundial diciendo que eramos “el granero del mundo”, allá en los comienzos de 1900. Desde ahí para el lado del río, alguna vez solo hubo agua o terrenos inundables, y se fue rellenando con escombros, hasta que los terrenos ganados al río hicieron posible consolidarse como suelo y poder conforma todo lo que hoy es Puerto Madero y la Reserva ecológica.

Y ya que estamos cerca nos podemos ir para la Plaza de Mayo, el corazón de Buenos Aires, donde se entretejen las historias y los recuerdos. Ahí está el Cabildo, donde se gestó la revolución de Mayo, la casa Rosada, la Catedral, y la pirámide de mayo, donde las madres de plaza de mayo giraban indefinidamente pidiendo por sus hijos desaparecidos. Ya que estamos recordando la revolución de mayo, ir por unas empanadas tucumanas no vendría mal. Y sino volvemos a los carritos de la costanera por un buen sanguche de bondiola o un lomito. 

Si seguimos caminando por Diagonal Norte nos vamos a cruzar con el lugar más icónico de Buenos Aires; El obelisco, con muchísimos carteles luminosos e ingeniosos a los costados, y el Teatro Colón como símbolo de lo clásico y exclusivo. Las noches de Buenos Aires tienen en 9 de julio y Corrientes el lugar de más movimiento y más color que se puedan encontrar en la ciudad.

Una vez que ya recorrimos esos íconos que distinguen a Buenos Aires en el exterior, podemos quedarnos tranquilos, e ir a lo importante, es decir, a descubrir la ciudad del porteño, y no del turista. Entre medio va a ser inevitable que la Buenos Aires turística y la Buenos Aires del porteño no se toquen, y en todo caso mucho mejor que así suceda.

Es la tarde y empezamos a cansarnos, pero vale la pena seguir recorriendo Baires. Desde el obelisco recorremos la calle Corrientes, llena de libros y teatros (ahí está el Teatro San Martín, el que más me gusta), llegamos hasta Callao y Corrientes, otra intersección emblemática, y ahí encaramos para Plaza Congreso, el kilómetro 0 de todas las rutas que salen desde Buenos Aires. Si nos tomamos el 64 desde Congreso para La Boca, podemos llegar al Parque Lezama, que me recuerda al libro “Sobre héroes y tumbas”, porque el protagonista se reunía ahí con la chica que le gustaba. El parque tiene una diversidad de árboles fantástica, tiene a la iglesia ortodoxa rusa al lado que le otorga una belleza aparte, y además tiene un par de cafés entrañables en otra intersección tan sencilla como entrañable; Brasil  y Defensa.

También en San Telmo veremos un poco de realidad porteña; gente durmiendo en las calles, chicos de 15 años con problemas de adiccón que salen del CAINA (Centro de atención Integral para la Adolescencia y la niñez) y no están en las mejores condiciones, mucho barrio en medio de la ciudad, y una mezcla de tango y folklore porteño con un sabor agridulce que por momentos enamora, y por otros momentos (más que nada a la noche) nos asusta. 

El Bar Británico, y enfrente el Bar hipotótamo conformar una dupla de bares que hace que tomarse un café en esa esquina nos  recuerde un poco a las épocas de antes de Buenos Aires. El primero pertenece a una lista de “bares notables”. Desde el Parque Lezama estamos muy cerquita de La Boca. Es más, si nos vamos a una barranca, podemos ver un poquito de la cancha de Boca Juniors y todo. River,  el principal rival de Boca, el otro grande de Argentina, tiene la cancha lejos de ahí, en Nuñez, y la podemos ver apenas antes de llegar, si aterrizamos en el Aeropuerto de Buenos Aires, en Aeroparque.

También ahí en San Telmo estamos cerca de uno de los tres puntos neurológicos que todos los días traen y llevan millones de personas desde el Gran Buenos Aires hacia Capital Federal; Constitución en el sur, Retiro en el norte, y Once en el centro son las tres terminales  de trenes más importantes de Buenos Aires, y desde donde se estructuran todos los medios de transporte. 

De ahí nos vamos a Paseo Colón y Brasil y nos tomamos el bondi 62, y después de recorrer toda Paseo Colón y Alem, damos un vueltita por Retiro, pasamos bordeando el Parque San Martín lleno de Barrancas,  y terminamos en la facultad de Derecho. Pasamos por el puentecito peatonal, y mientras vemos los autos pasando por la Avenida Figueroa Alcorta, podemos ver la fachada de la facultad de Derecho, la Flor,  el Museo de Bellas Artes, y la Plaza Francia. Ahí cerquita está el Centro cultural Recoleta, y el Cementerio de la Recoleta, otro lugar muy visitado por turistas, pero que yo solo fui una vez y no se si volvería a ir. Tiene hermosas gárgolas, pero lo lúgubre no creo que sea lo mío.

Seguimos don el bondi 62, y ahora nos bajamos en Corrientes y Pueyrredon, y caminamos 2 cuadras para sentir el Mercado del Abasto, lo que fue un barrio bohemio pintado de Tango, que tuve en ese hermoso edificio un Mercado de frutos gigante (en donde ahora hay un shopping), y donde ahora ese barrio está recobrando esa escencia bohemia con pequeños barcitos por la calle Humahuaca, más tirando a Almagro. 

La noche cae, pero antes podemos pasar entre la facultad de Medicina y la facultad de economía, y terminar en Santa Fe y casi callao, en la imponente biblioteca de El Ateneo.

Para finalizar, podemos ir a Palermo, a la Plaza Cortazar, y elegir el bar que más nos guste. El lugar estará lleno de jóvenes, pero si queremos podemos ir a algún bar tranquilo para tomarnos una buena cerveza y comentar sobre nuestro recorrido hecho.

les dejo un recorrido por Buenos Aires a través de su música. Espero que lo disfruten!

https://uploads.knightlab.com/storymapjs/1009922412914499ae5a63aa7a76b942/recorrido-por-los-barrios-portenos-a-traves-de-la-musica-popular/index.html

 

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